miércoles, 6 de febrero de 2008

Dignidad

Ahí viene.
Mierda de escote.
Mierda de falda.
Veinte años en esta empresa... ¡Ese puesto era mío!
Ahora viene la zorra esta y en tres días….
Mucho master, mucho master… ¡Esa tiene el master entre las …!
Vaya... se le han caído los papeles.


-¡Espere, espere! No se preocupe, ya me agacho yo.
-Vaya, Juan Manuel, es usted todo un caballero.
-A sus pies, señorita. Siempre a sus pies.

11 comentarios:

Luna dijo...

Jajajaja pero que ruín, y nunca mejor dicho.

Excelente amigo,simplemente buenísimo!!

Besos
LUNA

mi primo y yo dijo...

Pues fíjate, Luna,

después que se lo he dedicado a mi primo JuanManué, lleva una semana sin hablarme.

Yo es que no entiendo nada.

Besos

mertxy dijo...

dignidad aysssssssssssssssss

oye primo que te pases m por mi blog que tengo una sorpresa para tíii
mil besitos de agua
merchy

Boris Rudeiko dijo...

Hola, Ruin,
Interesante tu blog, tendré que pasar con más tiempo.
Un saludo, Boris.

mi primo y yo dijo...

Mertxy,

gracias por todo.

Besos

mi primo y yo dijo...

Boris,

que agradable e inesperada visita.

Me alegra mucho tu visita.

Saludos

JUAN dijo...

¡Muy bueno, Ruín!
Ya lo había leído, pero lo he disfrutado de nuevo.
Un abrazo.

JUAN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esther dijo...

Me gustó mucho, pero mucho. Admirable como lograste sintetizar, en tan pocas líneas (y el título, no lo olvidemos, porque es importantísimo) la desesperación del pobre tipo, al que “pasaron por encima” gracias a una ninfa de generoso escote... que quizás tenga los estudios necesarios, pero él eso no lo puede tener en cuenta, claro que no. Y con toda su bronca encima, termina agachando la cabeza, obsecuente, perdida totalmente su dignidad. No sé si ante ella... pero sí ante sí mismo, que es lo que importa.

Y lo anterior, es la interpretación 1. Porque se puede extraer por lo menos otra. El protagonista es una de esas ratas que suelen pulular en los lugares de trabajo... siempre dado a la maledicencia, siempre creyéndose superior al resto, fatuo hasta más no poder, devorando con los ojos a todas las mujeres (le faltaría decir: “Y déjenme una horita a solas con ella, que ya le demostraré qué es un hombre” para completar el cuadro). Por cierto, también obsecuente, pero no por la necesidad de conservar su trabajo, sino por hábito y cálculo. Éste, no pierde su dignidad, porque en verdad nunca la tuvo.

Leo lo que acabo de escribir; felicitaciones, primo, esto sí es un micro: !no sé con cuál de las dos quedarme!

Me gusta cómo está escrito. Las líneas cortas, pero precisas, claras, verosímiles. Me gusta el contraste entre las dos primeras líneas, donde él exhibe qué piensa, y la última, donde exhibe qué hace: el cambio en el estilo refuerza la contradicción del protagonista.

!Bravo, primo!

(y disculpas, mi comentario es cinco veces más extenso que el micro... Esthercita, de síntesis, no manya nada, jejejeje)

Cariños para los primos españoles!!!
Esther

mi primo y yo dijo...

juan,

perdona por la tardanza.

Me alegro de tenerte por aquí.

Un abrazo

mi primo y yo dijo...

Prima Esther,

siempre es una alegría ver tus comentarios.

Siempre traen cosas nuevas sobre lo que escribo y todo se presta para sumar, ir creciendo.

Un par de besos para ti, prima argentina