martes, 13 de abril de 2010

LA POESÍA

Nunca esperé más de lo que te pedí,
y, sin embargo, estás aquí.
Apenas me conoces (no hay porqué)
pero estás en mí.

LA POESÍA

Busca acomodo en mi hombro sin apenas esfuerzo.
Obviamente, la ignoro.
Ando yo prevenido contra sus malas artes,
venenos y celadas.
Dioses sin brújula falsean nortes, rumbos,
para encallar en ella.
Confunde, te confunde, con nombres y olores.
Cicatrices deja en pieles ajenas
sin pudor ni cuidado de evitar marcas o huellas.
Domeña el tiempo en cuerpos y caminos.
Se sienta en mi hombro,
balancea sus piernas y sonríe.
Susurra al oído y, entonces, la oigo.
Afortunadamente.